Si no me quieres…


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No te espantes si te dirijo estas líneas a ti, si eres mi opción número uno o la número mil, de cualquier forma querré lo mismo.

Yo no creo en los momentos incorrectos. Y las dudas, el miedo y el pasado me dejan de importar en cuanto te miro a los ojos.

No, no hubiera querido conocerte ni antes ni después, porque no habría sentido  o pensado lo mismo, hoy por hoy, te puedo decir: haz lo que quieras, conmigo o sin mí. Miéntete, di que no soy nada para ti, repítete hasta que te creas que no sientes nada por mí, pero sabré que es tu miedo el que habla.

Sí, no tenemos una etiqueta, pero ese algo que somos, “mi amor”, no nos deja totalmente, lo sabes… Me piensas, te pienso, y estamos sin estar.

Sí, ya sé que queremos cosas distintas, que yo no quiero lo que tú me ofreces, ni tú lo que yo te ofrezco… sí, ya sé que tenemos que estar solos, que tú y yo realmente necesitamos primero trabajar en nosotros mismos… Pero contigo he aprendido. Te escucho, te siento, sé cuándo es suficiente, sé que temes y que temo, sé que me consideras una niña caprichosa y tal vez tengas razón, estoy aprendiendo, sigo aprendiendo y te sigo conociendo… Vine a este mundo a aprender, nunca se termina de hacerlo y cada una de las historias son distintas.

No me pidas que me ponga en tus zapatos, que comprenda lo que no me dices, porque lo que sí dices y haces es confuso… Pero he aprendido, corazón, a no esperar nada de ti… Y eso me hace feliz cada vez que te veo con esa mirada que me encanta, que me llamas, que me abrazas, que apareces en un lugar donde pensé que no estarías… Y no me pone triste el que calles o desaparezcas un par días, porque no espero que estés.

No, no quiero invadirte, ni que seamos uno, ni obligarte…. Si no quieres ir al cine, hallaré quién me acompañe; sino quieres hablar, habrá quien me escuche; pero no me pidas que piense como tú.

Tú y yo no somos el uno para el otro, se me ocurren por lo menos 10 razones en este momento… ¡Vamos! A veces nos toleramos lo suficiente y he descubierto que a veces ni se me ocurre qué decirte, que me sacas de quicio, que sé que no me escuchas, que no te entiendo, que ambos somos tercos, necios, que queremos hacer las cosas tal como queremos y que aunque negociemos o intentemos hacerlo, a veces no funciona para lo que quieres o lo que quiero… ¿Sabes por qué es eso? Porque somos personas diferentes, mi amor. Yo no tengo la culpa de que la vida me haya tratado bien y a ti no, ni de mi familia, ni de ser así, cariñosa, regando amor, porque es lo que me gusta hacer; clavada en el trabajo; impulsiva, impaciente, irracional…

Esto es realista, no voy a mentirte, no voy a decirte lo que no siento o lo que no pienso o lo que no soy o que esto va a funcionar y seremos muy felices. No, amor, tal vez no funcione, muy probablemente no, ¿y qué? Si lo intentamos.

Hemos recorrido diferentes caminos y me llevas bastante ventaja, y no me importa, aún así, sé que necesitas que a veces te escuche o te distraiga o te apapache, que te deje molestarme, que te diga cosas lindas que creo que no te llegan. Que me deseas más de lo que quieres, más de lo que dices, que no lo puedes evitar y que no quieres ceder. Pero no sólo es deseo, tienes una coraza, he aprendido eso, y tampoco importa, cada quién sus armaduras, sus historias y sus genios.

Lo que no entiendes, corazón, es que cuando yo digo que quiero “algo bien”, no es “algo serio”, “algo formal”, “algo para toda la vida”… ¿Qué les pasa a los hombres de ahora? Ni siquiera yo te puedo prometer que te querré en una semana, no sé qué pase, no puedo jurar nada. Y algo serio y formal, ¡por Dios! Qué aburrido suena…

No quiero que cambiemos nuestras vidas, ni siquiera nuestro estatus de Facebook, no quiero casarme contigo, ni tener hijos tuyos, ni comprar una casa, ni mudarme a tu departamento, es más… No me encantaría dejar nada mío allá o que tú conozcas mi casa o a mi familia, ni yo a la tuya… “Algo bien” se refiere no a la pertenencia, amor, sino al respeto y a no ser sólo una más, a tener la seguridad de que un día cualquiera, no estarás con alguien sin pensar en mí primero, sí, puede sonar egoísta… Pero a mí me pasa… Pienso en ti y ¿qué caso tiene estar con alguien más si voy a pensar en ti?, a sentirme culpable cuando no debiera. Aunque tampoco lo hago todo por ti, sino porque simplemente no lo quiero.

No soy tonta, corazón, lo sabes, y no te pediría fidelidad, puedes hacer lo que quieras, yo soy libre, soy independiente… no te necesito, como no te he necesitado desde hace más de 20 años… Te quiero a mi lado, sí, pero no puedo dar y dar y dar, porque me quedaré vacía … Y como bien dices: primero estoy yo, luego yo y al final yo… Pensando en ti.

Pido un lugar, pido lealtad, no voy a ser tu amiga cariñosa, porque merezco más, porque tengo más que dar que sexo y quiero más que eso. Porque no soportaré que un día me pases en frente, indolentemente a otra sin poder decir nada. No soy mujer para eso, tampoco para no sentir; me refiero a que no puedo hacer el amor sin que se genere algo interno y profundo, no es sólo sexo, el sexo llano, casual, banal, sólo para satisfacer el instinto, no me interesa, porque sabe mejor queriendo, sabe mejor cómplice, con confianza, con libertad…

No quiero cambiar nada de ti o de mí, ambos tenemos trabajos, proyectos y metas distintas, amigos, espacios individuales, aunque compartamos a veces… Y no quiero que un nombre nos cambie, yo seguiré siendo yo, no “la novia de”… Y no me tendrás todos los días escribiéndote, llamándote o queriendo verte, porque he aprendido también a disfrutar sola.

Siempre quise una pareja que viajara, porque podría enseñarme, podríamos viajar y porque no me apegaría tanto a ella, eso es bueno, porque significa que el tiempo que estemos juntos, será alegre o tranquilo, de calidad… Yo no quiero pelearte, celarte, incomodarte… Sí siento celos, pero es precisamente por eso, porque no tengo una seguridad y no me debes ningún respeto. Pelear es una pérdida de tiempo y en cuanto a incomodarte, yo tengo mi casa y mis cosas, y necesitaré mi tiempo a solas como tú.

Una relación no resta, suma, pero no se trata de convencerte, sólo de que entiendas que no quiero irrumpir en tu vida como un huracán y empezar a exigirte cosas, no me voy a meter contigo, tú y sólo tú sabes tus tiempos o por qué haces tal o cual cosa… Tampoco te pediré explicaciones o te regañaré por no cuidarte, no soy tu mamá, ni pretendo serlo.

Esto es ahora muy endeble, limitado, inseguro, porque no sé lo que sientes, porque no puedo ni siquiera enviarte libremente un menaje o llamarte o hacerme algún detalle sin pensar que tal vez no te agrade, y porque no sé si hoy mismo quieras saber de mí o si te vas a espantar de nuevo cuando te acaricie la espalda en una fiesta o si vas a querer besarme si nos vemos.

Sí, hay incertidumbre, sí, soy dramática y loca si quieres, porque soy mujer, porque tengo hormonas, porque sé y no sé, porque así somos las mujeres. Pero yo comprendo que si no quieres estar, te puedo abrir la puerta o puedo irme yo misma, como lo he hecho antes.

Yo puedo vivir sin ti, puedo entender que si no tomas algo es porque no lo quieres y lo entiendo tan bien que me estoy retirando sigilosamente, que mi corazón abandona estas ganas de que nazca algo en él, porque yo puedo ser sin ti, seguir sin ti y dejaré de pensarte.

“¿Por qué yo?”, me preguntaste un día. ¿Por qué no? Si eres honesto, si eres divertido, eres realista, inteligente, si tienes tus momentos tiernos, si eres trabajador, libre e independiente como yo; porque tal como tú, yo no quiero a alguien que me obligue y me corte las alas. Tú por todo y tus defectos… Con todo y tus virtudes y secretos. Por tus miradas, tus sonrisas y tus besos. Sólo tú por el momento.

Te admiro, me alegro y hasta me siento orgullosa de ti, sin ser nada tuyo. Me encantas también, nos encantamos, eso no es secreto, lo sabemos.

No, ya sé que no es fácil y que no sucumbirás, pero si fuera fácil, no me interesaría, no valdría la pena.

No, ya sé que no soy la única, ni tú el único, que mañana mismo puedo conocer a alguien más, como te conocí a ti, y eso no me preocupa en lo absoluto, porque tengo una vida plena y feliz, tal como es.

Pienso yo que siempre es mejor intentarlo, por eso no va conmigo eso de arrepentirse de lo que no hice o de lo que no intenté, soy luchona y creo en la gente, en que todo se puede y en que todo pasa por algo.

Si no se da, corazón, también sé ser agradecida y te lo agradezco todo, hasta lo que no pudiste dar, porque aprendí, porque ahora sé más.

Sí, quiero algo que vaya paso a paso, poco a poco, que no nos cueste trabajo entenderlo y que fluya libremente, pero sino se puede, mi amor, me quedo conmigo, no me quedo sin ti.

Comentarios
Gin Caballero

Amante del arte en todas sus facetas, noctámbula, cafeinómana, enamorada del amor, emocional, inteligente, lógica y valemadrista… Viviendo el aquí y el ahora…


Azul de luna

Amante del arte en todas sus facetas, noctámbula, cafeinómana, enamorada del amor, emocional, inteligente, lógica y valemadrista... Viviendo el aquí y el ahora...