Sobreviviente al suicidio.


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Yo conocí a una persona a la cual idolatraba, era el ser más amable y respetuoso que tenía en mi vida.
Siempre sonriendo, animando a los demás, ayudando, trabajando, amando, viviendo…
Él era como un padre para mí y no lo digo solo porque fuera la pareja de mi madre, si no que realmente… lo quería, quiero y querré como tal.

Él llego en el momento indicado, ayudó a mi familia emocionalmente hablando de una forma impresionante.
Con tanta adoración, fue muy difícil la noticia de su muerte: Asfixia por ahorcadura. El mundo se vino abajo, mi madre destrozada, mi hermano, toda mi familia.

Y es aquí cuando te preguntas ¿Qué tanto conozco a la gente que me rodea? ¿Qué tan seguido pregunto realmente cómo están? ¿Qué es lo que pasa con ellos en verdad? ¿Los puedo ayudar? ¡Los quiero ayudar!

Esa maldita impotencia de no poder dar tu vida por la de él, aun que sea un minuto más, saber que nunca más vas a escuchar sus frases que en algún momento te desesperaron, pero ahora lo darías todo por escucharlas de nuevo. Saber que nunca más tendrás una fotografía con él, que no te verá con tu título como lo había prometido, que tus hijos no lo tendrán de abuelo, saber que ya no te verá con sus ojitos de “Todo va a estar bien”.

Y así van pasando los días, semanas y meses. A diario recordando esa imagen, extrañándolo, con su voz en tu mente, recordando sus ojos y se hace costumbre el nudo en la garganta.

Algunos días te culparás, otros te enojarás con él, otros vas a estar bien porque fue su decisión y otros… Otros serán la misma porquería de siempre.

Así es, la sobrevivencia a un suicidio siempre será un sube y baja. Querrás matarte, ir a desenterrarlo, matar a alguien, ahogarte en alcohol, reír, bailar… Querrás hacer de todo, pero realmente nada lo regresará.

He aprendido a disfrutar a mi gente, se me ha hecho costumbre grabar sus voces sin que se den cuenta, escuchar sus palpitaciones mientras duermen, perderme en sus ojos mientras sus voces me arrullan. He aprendido a disfrutarlos porque…

¿Cuánto les conozco realmente?

isnt

 

Comentarios
Alejandra Vega
Bailarina vertebrada de los mares mas obscuros y temidos.
Retumbantes remolinos mentales en cada esquina de su ser.

Bailarina vertebrada de los mares mas obscuros y temidos. Retumbantes remolinos mentales en cada esquina de su ser.