Soy de aquí no soy de allá


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Hace unos días en una reunión, platicaba con Dania Ferro acerca de sus columnas, las cuales hablan mucho de Cuba, cuando de pronto me hizo una pregunta… ¿qué es lo que mas extrañas de México? y casi de inmediato y sin pensar, le respondí “Nada”. Ella quedó muy sorprendida, porque por lo general muchas de las personas que han inmigrado a este país hablan de lo mucho que extrañan su país. He escuchado a muchos cubanos hablar, de cómo extrañan su tierra, de como su corazón quedó en Cuba, hay quienes no quieren perder su acento al hablar inglés, porque sienten que pierden su identidad.

Lorenzo es el señor que me lleva de aquí para allá y lo he escuchado más de una vez decir que él solo espera cumplir sus sesenta y dos para poder regresar a El Salvador, que no le gusta ir a su tierra por una semana, porque el regreso a “la cárcel” es muy duro.

Yo respeto mucho a aquellos que han dejado su corazón en su tierra, a aquellos que añoran con volver a su hogar, pero yo no pienso igual… México es el país en el que nací, mi hogar es donde vivo, no donde viví. Yo no soy de esas que escucha el “Cielito lindo” y llora, yo no veo una bandera mexicana y se me enchina la piel, yo no deje mi corazón allá; mi corazón está aquí con quien vivo, yo no soy como aquellos cubanos que dicen “Yo soy Cuba”, “Siento a Cuba”, a mi no se me llenan los ojos de lagrimas de añoranza cuando hablo de México. En México dejé muchos cariños, pero ser mexicana no hace a los mexicanos mi gente.

México es un extraordinario destino para vacacionar, México huele a chile, a maíz; México sabe a mole, a tamales, a bolillo recién horneado; México se siente en su música de mariachi y su folklor, pero no es el lugar donde me gustaría vivir. México ha hecho que le pierda el respeto, porque decir “Aquí nos toco vivir”no es suficiente; yo no extraño a México, yo no siento a México, quererlo sería como ser un adicto que no puede deshacerse de su mal.  

¿Qué extraño de México?… poder salir a la calle a jugar, hasta que se meta el sol, sin el miedo de que algo pueda pasarme; ir en bicicleta a casa de mis amigos, sin ir rezando para que no me la roben; poder esperar a mi mamá afuera del colegio, sin el miedo de que alguien pueda llevarme; poder usar el anillo de brillante que me regaló mi abuela, sin miedo a que alguien pueda lastimarme para quitármelo. Y todos estos son recuerdos de un México que existió y que mencionarlos hoy parece una fantasía, parece que hablo de un México inventado.

Hablar de México es hablar de a quien asaltaron, a quien secuestraron, a quien tranzaron; de como tus hijos no están a salvo ni siquiera en las escuelas; es escuchar como el gobierno hace lo que quiere. En México no aplica el “Le tocaba”, eso es cuestión de tiempo,  a todos les va a tocar, vivir ahí es una ruleta rusa. Y encomendarte a la virgen de Gualalupe cada día ya no es suficiente, no se puede vivir solo de fe.

Hoy yo soy de aquí, no soy de allá… y aunque hay quienes me han llamado gringa wannabe, no me siento gringa, soy Mexicana, pero no, no extraño México.

Comentarios
Urzula Lazcano
Soy lo que siempre quise ser, la esposa, mamá, mujer, que cocina y escribe por placer, qué más se puede pedir?
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