Todos tenemos partes rotas, pero al final, estamos completos.


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Tengo muchas partes rotas, porque ¿qué ser humano no se ha quebrado alguna vez? No importa cómo haya sido, tampoco cuánto tiempo tenemos así, solo sabemos que estamos rotos y que nos hacen falta piezas, por eso es que tal vez ahora me doy cuenta que más que esperar que alguien me sujete tan fuerte que junte todos mis pedazos rotos (frase de redes sociales leída “n” cantidad de veces), es mejor aprender que si esas partes no están, entonces queda sitio para algo nuevo, ¿pero para qué? Ayer que pasaba por la calle donde vivía con mis roomates me di cuenta que el corazón se me había partido y que cada una de ellas tenia un pedacito, las extrañé tanto que lloré todo el camino hasta la casa donde vivo ahora, entendí que ellas son parte de esos fragmentos que vamos dejando a lo largo de la vida y las cosas que vivimos, las extrañé tanto que entendí que prefiero que ellas tengan esos pedacitos porque ahí están bien cuidados, que de ese modo no importa ni el lugar, ni el tiempo, ni la distancias, ni las circunstancias porque siempre vamos a estar juntas, porque puedo volver cuando quiera y lo más importante: también tengo un pedacito de ellas siempre, todo el tiempo…

Porque también es importante saber que lo puedes hacer con tus partes rotas es una pieza única de ti mismo para mostrarle al mundo que no te da miedo ser un simple ser humano y que al final todas tus partes rotas son la muestra de que te has arriesgado a vivir, que es inevitable no romperse, no llorar, no ser un rompecabezas porque siempre puedes volver a empezar, llegamos al mundo “nuevos” es cierto, pero también llegamos casi sin nada y parte de la aventura es que si en algún punto el Universo te llama a volver a ser una energía entonces puedes llegar con las manos llenas de fragmentos de ti, de todas las cosas que amaste, de las que sufriste, de las que gozaste, de las que sentiste que no había nada mas allá que te hiciera feliz o desdichado porque al final de cuentas por mas “roto” que estuvieras regresaste completo y volviste a ser alguien nuevo de cómo originalmente llegaste.

Sin duda, nos rompemos, nos fragmentamos, nos hacemos parte de todo y todos y es todo ese proceso al que llamamos vivir, por eso si tienes una parte tuya rota, no te preocupes ni te angusties en llenarla tarde o temprano alguna pieza terminara por encajar solo es cuestión de querer tener las manos abiertas y dispuestas a recibir, de pensar que por cada pérdida viene una doble ganancia, y que aquellas partes que no llegues a encontrar nunca son espacios que estaban destinados a tener su muy particular forma para algo o alguien que requiera un espacio, un lugar dentro de ti.

Comentarios
Lena S

Me gusta bailar y ser narradora de historias al mismo tiempo que vivo la mía, también acariciar gatos y perros y estoy convencida de que mi sangre tiene mas partículas de oxígeno que glóbulos blancos… No soy malhumorada y tengo hábitos cuestionables, pero todos placenteros.


Lena S

Me gusta bailar y ser narradora de historias al mismo tiempo que vivo la mía, también acariciar gatos y perros y estoy convencida de que mi sangre tiene mas partículas de oxígeno que glóbulos blancos... No soy malhumorada y tengo hábitos cuestionables, pero todos placenteros.