Un pálido punto azul.


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Son las diez de la noche, estoy atrapada en la oficina mientras se escucha el sonido de los automóviles varados afuera.  La tromba que cayó en la tarde, tapó cualquier tipo de salida y la gente no deja de pitar desde hace horas.

En este momento y en este lugar, lo único que hago, es escribir estas líneas mientras espero al repartidor de pizza, que seguramente nos odiará, pero le compensaremos bien.

He terminado pendientes, me he puesto a leer de todo, escuché algunos nuevos discursos (o poemas) de Mujica y gracias a él, evoqué un texto por el cual, desde la prepa, tengo tatuada una pequeña y pálida estrella azul en la muñeca izquierda, la cual me recuerda todos los días, que estoy aquí, varada en un punto azul en la inmensidad del universo solo por casualidad.

Les comparto el texto del que hablo: “The Pale Blue Dot”. Perdón por la melancolía, pero nunca puedo evitar soltar el llanto cada que escucho esto en la voz de Carl Sagan.

Así fue como dejé de escuchar los claxonazos y las mentadas de madre y me fui, lejos, muy  lejos de aquí.

 

 

 

 

 

Comentarios
Lol Béh Vargas
No soy buena para las biografías.

Me gustan los chistes crueles, los tacos al pastor y dormir con mi perra de 43 kilos cuando hace frío.
Lol Béh Vargas

No soy buena para las biografías. Me gustan los chistes crueles, los tacos al pastor y dormir con mi perra de 43 kilos cuando hace frío.

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