Un Ridículo Relato: De cómo despreciarse y descalificarse sin morir en el intento.


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Lo que más fácil me ha resultado en la vida había sido despreciarme y descalificarme por todo.

Que si mi apariencia, mi peso, mi cabello, mis cejas poco pobladas, mi papada, mis enooormes piernas, mi redonda cara, mis frustraciones profesionales, mi casi nula vida amorosa… Había sido súper sencillo adoptar el papel de víctima de la vida, “¿por qué a mí?, nadie me quiere, a nadie le gusto, a nadie la caigo bien…” QUÉ HUEVA.

Ya veía venir un evento grande, mi pecho guardaba sensaciones que no tenía idea a donde podría canalizarlas. Tampoco sabía en qué iban a parar, pero ya no quería seguir guardándolas. Así que renuncié a mi trabajo. PUM. Nadie lo esperaba y muy pocos creían que de verdad lo fuera a hacer. Por mi parte, estaba realmente convencida de lo que NO quería para mi vida; así que decidí salir a buscar lo que sí quería y no tenía.
Sí, renunciar sin la garantía de tener algún otro ingreso fue una de las cosas más estúpidas que he hecho en mi vida pero, sin duda, la que mayores recompensas me ha traído.

Ajá.

Comencé a salir con personas nuevas, a moverme por lugares diferentes, a hacer cosas que nunca hacía por falta de tiempo, a retomar actividades que había dejado pendientes. Resulta que las expectativas que tenía de “la vida” estaban muy limitadas por las paredes en la que me había “encerrado” por casi 4 años. Me refiero específicamente a emociones. Porque me di cuenta de que es más sencillo entenderlas, trabajar con ellas y dejarlas fluir; que tratar de entender y resolver “la vida”. Me ha resultado mejor enfrentar miedos e intentar modificar algunas de mis creencias  a pensar que “el mundo” actúa en mi contra. Claro, porque creerme víctima siempre había sido bien cómodo.

El camino ha sido complicado, desesperante, agobiante, frustrante y, a veces, carente de madre (y de dinero).
Y, ¿saben qué? LO PAGO, sí. No puedo siquiera hacer una lista de todas las personas a las que he conocido en este camino y, mucho menos, de todo lo que les he aprendido y tengo qué agradecerles. El soporte, la contención, la paciencia, el coraje, el amor… pero sobre todo, la manera en la que me han ayudado a reconocerme como la mujer que soy.
Resulta que en el universo hay personas a las que he logrado aportar algo importante, o al menos así me lo hacen saber cada que pueden. Encontré Amor en la misma medida en la que me fui descubriendo capaz de darlo y expresarlo. Todo eso es invaluable. Y yo soy una ridícula, ni modo.

Sigo quejándome de la enormidad de mis piernas y mis caderas, pero también sé que eso es cuestión de elección y no un “castigo de Dios”. Sí, requiero chingarle si quiero cambiarlo. Así como todo lo demás que sigue sin embonarme de mi persona. Asumo que es mi elección y mi decisión. Así me amo, así me gusto, así me quieren y así les gusto. Menos a los que no, obvio. Who cares?

Mi vida no es perfecta, pero sí es bien bonita. <3

V.

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lo que pensamos
Lo que pensamos es un proyecto que inicia con un grupo de amigas, sus ganas de escribir y mostrar al mundo lo que tienen en el borrador.

Te invitamos a leer el perfil de las colaboradoras, que estarán escribiendo *cada semana*, a menos que un grupo de alienígenas ancestrales las secuestren y les impidan contarles sus aventuras hasta que regresen.

@_loquepensamos

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