¿Y si no me caso nunca?


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Cómo recuerdo un pequeño episodio de mi infancia, cuando me quedé a dormir con una de mis tías. Me acuerdo que le pregunté: “Oye, tía, ¿y por qué mi tío no se queda a dormir contigo?”. “Pues porque está trabajando”, respondió. Curioseando en su recámara, me llamaron la atención varias cosas brillantes: “Oye, tía, ¿y este anillo?”. “Me lo regaló tu tío ayer”, me contó, a lo que yo le dije algo como: “entonces no es tu esposo, los esposos no son así”…

Dicen que en los niños hay mucha sabiduría y en parte me preocupa pensar que durante mis primeros años de formación ya pensaba así del matrimonio, como símbolo de monotonía y desamor.

Centrada en mi época actual, me encuentro soltera, incluso sin novio, creo que esto no me conflictúa tanto, lo que sí me he dado cuenta es que a cierta edad se ejerce sobre nosotros (más sobre las mujeres) mucha presión social, yo pensé que jamás me afectaría, pero siendo honestos, las redes sociales están llenas de parejas que “se aman”, se comprometen, tienen hijos, se casan… Más cuando ya me aproximo a los 30 peligrosamente (¡por Dios!).

¿Qué es lo castroso de esto?

  1. Que toda la relación con tus amigos cuando están en una relación o se casan cambia por completo, esto no es malo, yo soy feliz si están felices, pero la verdad es que la interacción sí da un giro de 180°.
  2. ¡No falta la tía que quiere que te cases! Escuchaba la semana pasada al doctor y conferencista César Lozano que decía que por lo general, quienes quieren que te cases irónicamente son a quienes les ha ido mal. Obvio de mi abuelita lo entiendo, porque eran otros tiempos, pero bueno, ya aceptó un poco mi postura, creo que no le queda de otra. ¡Gracias a Dios! Tengo unos padres que les interesa muchísimo más mi felicidad que si yo me caso o no me caso nunca (y sí, lo digo porque ¡pobres de mis amigas a quienes sí se las pasan molestando!). Mis papás saben cuál es el punto: si encuentro a alguien, quiero vivir con esa persona un tiempo, si funciona me caso, si no, pues no. Ellos no me exigen, ni me atosigan con la idea de que siente cabeza y me deje de vivir mi vida tal como lo hago. ¡Claro! A veces mi mamá entra en conflicto por tanta libertad o independencia que tengo o que me tomo, porque ella se crió de una manera completamente diferente a mí, pero aún así, trata de entenderme. Por mi papá, si me caso a los 40, él sería feliz (creo que es algo celoso), quizá no está muy lejos de la realidad y quizá ambos se casen por segunda vez con sus respectivas parejas mucho antes que yo (me sentí Bridget Jones por un segundo), pero, la realidad de las cosas es que no me preocupa.
  3. TODOS tienen pareja. De repente llega un punto en el que tus amigos, tus compañeros de trabajo, tus conocidos, ¡digo! ¡Hasta tus ex tienen pareja estable! Esto último, perdón, lo tengo que decir: no es que me afecte por ellos en sí, sino porque me considero una buena persona, loca si quieren (como todos, que tenemos un grado de locura), pero creo que en mis relaciones pasadas no he cometido errores graves, ¡vamos! Yo no soy quien la ha cagado. Sí, soy responsable en parte, porque toda relación es de dos y no soy perfecta, tengo mis cosas insoportables (como todos), pero las mentiras, infidelidades, etc. han venido de afuera, de personas que ahora están tan felices que piensan en casarse (¿es neta? ¿qué no existe la Justicia Divina?).

Ahora… Siempre soy positiva, ¿qué es lo positivo de esto?

  1. He aprendido que no todas las parejas son lo que aparentan. ¡Claro! Se aman, se adoran, etc. ¡por Facebook! Pero en la vida real son más infieles que nada. ¿Será que el ser humano le tiene miedo a la soledad? Pues yo he estado sola y no me pesa, claro que me dan de repente mis bajones, pero en realidad me siento bien cuando veo este tipo de situaciones, digo: “¡pobre de la novia!” o “¡qué novio tan pend…!”, la verdad.
  2. Hay parejas que aguantan todo: humillaciones, rechazos, gritos, que se la vivan peleando siempre, que sean infieles, etc. con tal de seguir con la otra persona. Incluso hay quienes aparentan ser un amor delante de toda la gente, pero detrás de la puerta de la habitación todo son reclamos y desvalorizaciones. Es complicado encontrar a alguien realmente a la medida, que ame positivamente y bueno, yo no tengo por qué estar aguantando nada, en cuanto las cosas no van bien, empezamos a pelear mucho o me dicen cosas que no me agradan… Tomo mis cosas y ¡me voy! (hablando en sentido figurado). Es entonces cuando veo la oportunidad de recuperarme a mí misma nuevamente y es increíble.
  3. No lo niego, creo en el matrimonio, desgraciadamente yo estoy un poco chapada a la antigua, creo en el matrimonio para toda la vida, es por eso que no deseo casarme sin estar realmente segura de la persona con la que voy a dar ese paso. No con cualquiera puedes forjar un futuro. Y no ha llegado esa persona con la que quiera forjarlo.
  4. Regreso a lo que decía César Lozano: “El ser soltera o solterona sólo se basa en la actitud”. ¡Claro! En no amargarnos la vida por serlo, en decir: bueno, no tengo pareja… y como no tengo pareja, puedo hacer esto y esto y esto sin importarme lo que piense nadie, quedarme en cama todo el día sin tener a alguien que ver, dormir en la cama completa (ufff esto es riquísimo, creo que me acostumbro mucho más fácil a dormir sola que a dormir acompañada), puedes hacer planes con quien quieras de un momento al otro, ligar si te apetece, conocer gente, ir a donde quieras sin el: “es que no quiere salir”, “mejor me voy con él”, “voy rápido con mis amigas y lo veo después”. Tienes completa autonomía, libertad, etc.
  5. ¡No tienes que comprar obsequios, ni convivir con familia política o dividirte para algunas fechas! Ni Navidad, ni año nuevo, ni 14 de febrero (de todos modos este día trabajo), ni en su aniversario, ni en su cumpleaños… ¡Vamos! Cero necesidad, cero obligaciones, cero “se va a sentir mal”.
  6. ¿No sabes arreglar tu coche porque él lo hacía? ¡Aprendes! Porque tienes que aprender y eso para ti es buenísimo.
  7. Todas las parejas de mi familia han fracasado en el matrimonio o por lo menos la inmensa mayoría, los que “no”, siento que se mantienen juntos ya por monotonía o yo que sé, ¿pero amor? No, eso no es. A quienes realmente veo más felices es a quienes son solteras, con o sin pareja. ¡irónico!
  8. No quiero nada de nadie. Si es tu casa, es tu casa, si somos novios, ¡qué bueno! Pero no voy a empezar a dejar ropa, zapatos, etc. en una mudanza esporádica o caerte cada fin de semana, porque si quiero permanecer en casa… tengo la mía, en donde puedo permanecer sin bañarme, en pijama y viendo lo que yo quiera, durmiendo todo el día, comiendo lo que se me antoje… Y si quiero salir, salgo, si no, no. ¡Gracias al cielo tengo dinero y autosuficiencia para ir a donde quiera y costearme mis gustos!

Claro que he tenido la oportunidad de casarme y de tener hijos, no sólo con una persona, pero he decidido no hacerlo, porque no me urge, porque lo pienso bien, porque aterrizo. Podré ser impulsiva, pero en las decisiones más fuertes que he tenido que tomar en mi vida, creo que las tomo realmente después de un tremendo análisis. Los que me conocen saben que podré hacer loqueras, aquéllas que realmente no me afectan tanto, pero cuando se trata de tomar una decisión que cambiará el rumbo de mi vida, le doy vueltas y vueltas, escucho opiniones, hablo con los que me quieren y al final tomo una determinación confiada de que ese camino es el mejor que pude elegir.

Yo creo que debemos ser felices con o sin pareja, y la verdad es que lo soy, ¡claro! Me encantaría tener un amor, que la persona por la que sentía algo me hubiese correspondido, encontrar al nuevo hombre de mi vida y dejarme ir, alguien que entendiera que podemos tener espacios juntos y separados, que no necesito vivir con él para quererlo o estar siempre con él y ser melosa para valorarlo, que yo también salgo corriendo de la rutina y quisiera experimentar cosas nuevas, lo que sea, a su lado… Pero pues la soltería es una situación por la que tengo que atravesar y vivir de la mejor forma, porque por algo la estoy viviendo y, pensando en el futuro… ¿Qué tal que en un mes o dos conozco al hombre con el que me voy a casar y ya no hice varias cosas que a la mejor sí quiero hacer? No porque me las prohíba, jamás permitiría que alguien lo hiciera, sino porque tus prioridades se convierten en otras…

Recuerdo dos ocasiones específicas, una cuando pensé que estaba embarazada y mi novio de entonces me dijo: “pues si sí, nos casamos”. Yo le respondí: “No, por un hijo voy a casarme, yo me quiero casar porque me amas y quieres estar conmigo así, tal cual, sola, sin presiones, después de haber vivido contigo un tiempo”. La segunda ocasión fue algo como: “¿Y si en vez de casarnos juntamos ese dinero para irnos a viajar? Seamos sinceros: no somos ricos. Si lo que te interesa es el papel, hacemos algo sencillo, sólo con tu familia y la mía, y nos vamos de viaje”. Obvio no le entusiasmaron mis ideas, pero ese es un poco mi modo de pensar, en ese momento no teníamos dinero para pagar una boda ¿y nos íbamos a endeudar toda la vida por darle gusto a otras personas (en específico a 250 invitados)?

Ahora, si Galilea Montijo se casó a los 38 años de edad ¿hay algún problema a mis años? ¡por supuesto que no!

¿Y si no me caso nunca? Bueno… Creo que aún tengo tiempo para hacer entonces otros planes, ¿no?

Además, he de confesar que, el ser libre e independiente, puede sonar a que todo es bueno y no… Tal vez yo también le temo al compromiso y además soy muy inconstante. Me visualizo como en un post pasado, a lo mejor como un hada o un ave. No lo niego, cuando quiero o amo, soy muy entregada, apasionada… Anido, como las aves y el tiempo en el que esté depende mucho de la persona con la que me encuentre. Sí, aunque sea una relación casual, estoy ahí por un tiempo, pero de repente dice mi hermana que “se me pasa el capricho”, más bien es cuando me doy cuenta de que este ya no es mi lugar y me voy. Huyo literalmente, desaparezco, y nada vuelve a ser igual. Después de un tiempo, la persona deja de interesarme, aquélla persona por la que yo sentía tanto… Ya no me hace sentir ni cosquillas. Es feo, es raro, pero me pasa. Y justo cuando eso sucede, la persona regresa y no puede volver a enjaularme. Yo entro a la jaula o anido por voluntad propia, pero cuando me aburro o cuando ya no está padre o cuando ya no da para más o me tratan de obligar… Ya valió.  Por eso agradezco a las pocas personas que han sabido atraparme y hecho de mi estancia un lugar feliz, aunque sea por un tiempo. ¡Claro que me habría enfrentado a todo porque durara más, porque fuera verdadero y para siempre! Pero a pesar de todo, para que una relación despegue y se mantenga en el cielo, se necesitan dos… No basta con que yo luche y quiera conservarla, se siguen necesitando dos, pero si no hay dos… Sigamos volando libres en el cielo azul…

Comentarios
Gin Caballero
Amante del arte en todas sus facetas, noctámbula, cafeinómana, enamorada del amor, emocional, inteligente, lógica y valemadrista... Viviendo el aquí y el ahora...
Azul de luna

Amante del arte en todas sus facetas, noctámbula, cafeinómana, enamorada del amor, emocional, inteligente, lógica y valemadrista... Viviendo el aquí y el ahora...

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